Oda al joven amor
Mabel Ríos
Dulce embrujo
todos dicen anhelar,
cuando desconocen
lo que les puede costar
Sentirse perdido
en sus ojos profundos,
sentir que su risa
te llena de asombro
Temblar por entero
con tan solo un roce,
sentir que la vida
se pierde entonces
No hay juicio ni sensatez
que detenga el impulso,
de dar rienda suelta
y seguir ese intruso
Ventanas del alma
dejan expuesto
a ese corazón
que no siente miedo
Llegado un día
debes aterrizar,
quizás te veas
forzado a soltar
Entonces verás,
que aquel hechicero
se aleja ligero, dejando
el alma en duelo
Por siempre quedarán
robados al alba,
dulces palabras,
gestos amables,
la huella imborrable
del primer amante.

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