Maternidad
Ana Manrique
Un
hijo, por tierno y dulce que fuera,
siempre
representaría un límite a su libertad
Guadalupe Nettel
Furtiva colisión
casi, casi lujuriosa
deseo eufórico
entrega de cuerpos
.
Ese momento mágico,
ahora es lejano
Se avecina una tempestad
mi madre llora
sola, desesperada.
Aquí estoy madre, viva
me ocuparé de tu felicidad.
Aprende a amarme,
háblame de ti
de tus fantasías y esperanzas.
Inquietud de mujer aparece
vuelves a la caza de una ilusión
madre ¿no soy suficiente?
te amo, te necesito.
¿Por qué te distancias, madre?
has cambiado,
no te puedo robar más una sonrisa.
Te alejas,
me abandonas.
Adiós, madre
gracias por la vida,
ahora voy al encuentro
de mi última morada.

No hay comentarios.:
Publicar un comentario