Se cierra la puerta; se apagan las luces, el
silencio se presenta y se estanca. Una revuelta insipiente le rasca la cabeza,
la lastima… la tortura. En ocasiones el silencio es interrumpido por latido
agitado de un corazón inquieto, asustado…dolorido ¿Qué le duele? El sentirse
arrebata a una idea, a una imagen, a una creencia compañera de vida. El saber
que renunciar la moverá. Se arrastra, gatea, cojea. Se levantará y seguirá, no
al mismo ritmo ni con la misma intensidad, será distinto, desde otro lugar.

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