Desmoronados
Érica Garay
¿Hace cuánto que no se
detiene a observarse con calma?
Mirarse
al espejo no es vanidad, es cuestión de investigar y echar un ojito a lo que
somos y al sitio en el que estamos. A veces lo olvidamos y a veces ni siquiera
lo sabemos. Prestos a la lucha, afrontamos la batalla diaria a velocidades
extenuantes. ¿Quién tiene tiempo para reflexionar? Tarea difícil y fácil de
postergar porque las respuestas pueden disgregar lo construido.
RAE
dice: zona es una extensión considerable de terreno en forma de franja; y
confort, bienestar o comodidad material (astutamente no especifica zona
de confort, aunque se refiera a 18 zonas diferentes). Entonces, zona de confort
es esa franja de espacio inmaterial y material en donde nos sentimos bien,
cómodos, a salvo. ¡Bingo!
¿Quién
soy? ¿Qué hice para serlo? ¿Dónde estoy? ¿Por qué estoy aquí? ¿Me siento
segura? ¿Tengo miedo de moverme? ¿Puedo seguir avanzando? ¿Qué lo impide? ¿Me
detuve por miedo? ¿Estoy en mi Zona de Confort? ¿Me desmorono?
Hay
maneras de evitar pensar porque a algunos, los más, incomoda, confronta y
atemoriza. Pregunte: ¿Así quiere vivir el resto de su vida? ¿A dónde dirige sus
pasos de otoño? ¿Qué le depara la vejez? ¿Serán suficientes las previsiones
tomadas? ¿Debe hacer como Rut?
¡Menudo
lío!
Las
respuestas las tiene el espejo. Deténgase a observar.

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