Coco Zavala: La doncella y la cigarra

 

La doncella y la cigarra

 

Coco Zavala

 

Llora, ah, mujer tu pena

duélete toda el alma,

aquel morisco mancebo

el lecho abandonaba.

 

Romancero ya pregonas

historia de amor fugaz,

amor fugaz cual estrella

viviste tierna doncella

estridula la cigarra

bajo la luz de la luna,

versos a la distancia

cual dulce canción de cuna.

 

Triste noche, noche triste

del alba mudo testigo,

¡Oh Dios!, llévala contigo

para ella nada existe.





Érica M. Garay: Seguidilla del niño gitano

 

Seguidilla del niño gitano

 

Érica M. Garay

 

Tiqui titiqui titi

niño de mi alma

tiqui titiqui titi

mueve la palma.

 

Baila que baila feliz

toma mi mano

requiebra el cuerpo a la luz

como un gitano.

 

Tiqui titiqui titi

por los rincones

Tiqui titiqui titi

con los tacones.

 

Alegra mi corazón

tu bailoteo

es para todos aquí

como recreo.

 

Tiqui titiqui titi

con los tacones

tiquititiqui titi

por los rincones.





Érica M. Garay: Romance de la niña madre

 

Romance de la niña madre

 

Érica M. Garay

 

Apenas mujer la niña

mujer a penas crecida

su calle, brutal escuela

y peor es que me lo calle.

 

De fresa rosa su vientre

no supo de pubertades

tampoco de regocijos

cuando la preñaron, madre.

 

Sola vagó por el rumbo

vagas sombras tengo de ella

nunca le tendí la mano,

hermano, era muy pequeña.

 

Parió bajo las estrellas

a la sombra de la luna

un hijo de luna llena

engendrado por las hienas.

 

Lo supe porque encontraron

en la orilla del pantano

una niña hecha mujer

con un niño en su costado.





Ernestina Martínez: Lore

 

Lore

 

Ernestina Martínez González

 

Era casi una niña,

un lazo ató su vida,

tantos sueños…ilusiones,

atrás quedaron inertes.

 

Entre rosales hermosos,

era la luz de mis ojos,

era mi lugar seguro

y como un ángel puro.

 

Que soledad y silencio,

mi casa se oscureció,

luces que se apagaron,

ojitos que se cerraron.







José María Martínez Sánchez: A mi caballo

 

A mi caballo

 

José María Martínez Sánchez

 

Conejo tu nombre, eres

corcel, rojo tu pelambre,

raudo, veloz como flecha

de infancia bello recuerdo.

 

Bonita estampa de crines

oscuras, sobre tu cuello

sinfonía tu galope,

al pisar, bello chasquido.

 

Corre caballito corre.

El viento mi piel arrulla.

 

Cuatro albo, andar precioso,

duros tus cascos calzados,

de acero tus herraduras.

 

Corre caballito corre.

 

Siento tristeza, dolor,

amargura melancólica,

mirada, grandes luceros

implorando mi consuelo

muermo maldito de mortal.

 

Final, transito de vida,

dulce recuerdo, despojos

inertes, ojos dormidos.

 

Llanto y sollozos de ramo

mi niñez lindo regalo

nostalgia, lagrimas, amor.

 

Corre caballito corre.

Corre caballito corre.







Martha Marroquín: Doña Lucrecia

 

Doña Lucrecia

 

Martha Marroquín

 

Doña Lucrecia la llamaban

la distinguida señora

gran respeto le mostraban

fue nuestra abuela querida

mamá-grande preferida.

 

Vivía en agradable casa

en pueblo norteño vivía

y en veranos calurosos

nietas y nietos gozosos

jugábamos divertidos

entre macetas de helechos,

y terrazas de altos techos.

 

Era de decir refranes

para darnos buen consejo,

también gustaba canturrear,

canciones viejas recordar,

solfeando las recitaba

con gracia nos enseñaba.

 

Esmerada en la limpieza,

de su persona y entorno

ropa sencilla, impecable,

daba siempre porte amable.

 

Vestidos confeccionaba

en su máquina de coser

la Singer, tradicional

de los pedales impulsar,

y atenta yo la miraba

con mis pies la imitaba

el ritmo y compás de zigzag.

 

Abuelita ¿por qué fumas?

pregunté con curiosidad

con la sonrisa en sus labios

en suave voz respondió:

son las penas hija mía

quiero el humo las consuma

y del alma olvidar.

 

Mis ojos ya no te ven,

pero mi corazón siente

aquí doy mi parabién

para servir de puente

entre memoria y presente.

 

Como tú sabías decirnos

las obras son los amores

y no las buenas razones,

mamá-grande tus honores

van aquí con muchas flores

tus enseñanzas no olvido

y tu ejemplo va conmigo.





Coco Guel: Romance de la desconocida del Sena

 

 

 

Romance de la desconocida del Sena

Coco Guel

 

Fin de siglo ya pasado

navegó brigada fluvial

 

Descubrieron una joven

ahogada en el Sena

 

Recuperaron el cuerpo

llegó a morgue de París

 

Nadie la identificó

¡Desconocida del Sena!

 

Gustó al galeno la tez

su magnética sonrisa

 

Un molde de yeso pidió

la máscara se difundió

 

Fue la musa de artistas

¡Ah! Rilke, Man Ray, Nabokov

 

el francés Louis Aragón

otros como Le Galliene.

 

Mona Lisa ahogada

fue su nombre sempiterno

 

Máscara en medicina

dando soplos varios de RCP.

 

Ese beso de la vida

puede salvar un paciente

 

La máscara te entrena

¡Es mujer para los besos!







 

Guillermo Canseco: Romance de la espiga y el roble

 

Romance de la espiga y el roble

 

Guillermo Canseco Ramos

 

I

 

El roble viste elegante

azul sombrero de luna.

 

Bruna capa hecha de estrellas

cubre su noble figura.

 

La espiga de luz dorada

es más bella que ninguna,

 

su faz ilumina el campo

dejando a la noche muda.

 

Un leve viento convoca

a los bailes de Natura.

 

La espiga y el roble danzan

y a la primavera auguran.

 

II

 

Saturno, dios arrogante,

desde su trono contempla.

 

Rabia de celos divinos

es poderosa tormenta.

 

El cielo lanza amenaza,

se escucha clamor de guerra.

 

Al viento torna violento

y comienza a temblar la era.

 

Los dos amantes resisten,

el roble lucha con fuerza,

 

mas ráfagas invencibles

destruyen todo en la tierra.

 

III

 

La noche vuelve a su calma

abre los ojos y observa.

 

Espiga suave y ligera,

el mal sueño aún no pasa.

 

Yace a un lado el amante

roble de dura corteza,

 

inerte están ya sus ramas,

silente está la floresta.

 

El llanto será la lluvia

que aliviará tu tristeza.

 

Recuerda que en este reino

la muerte es vida que empieza.





Frine Hernández: El cuerpo que sufrí

 

El cuerpo que sufrí

 

Frine Hernández Torres

 

Poco cabe en mi cuerpo

sin lugar

hay cúmulo emocional

que devasta la exquisitez.

 

Momentos perenes

soy Troya asediada

herida sangrante

en el amor a mí.

 

El escarnio

hace grieta en mí

es fácil habitarla

asirme a ella

y de una valija

llena de miedos.







Mabel Ríos: Pasión

 

Pasión

 

Mabel Ríos Graterol

 

Cada verso resuena

en la campana

gritan a lejanos escuchas,

despertando sus almas

 

Los poemas surcan

viejos senderos

de peregrinos pasos,

evocando vivencias

 

Comparto emociones

Comprendo las penas

Combato nostalgias,

con pasión





Lourdes Olivia Vallejo Loredo: Leer

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