La chancla
Coco Zavala
De la educación, instrumento
efectivo sin igual,
utilizado por la madre
contra hijos rebeldes
para su corrección, un intento.
En el camino por el mundo,
nada más instructivo
que el golpe de una chancla
en el momento preciso, asestado con buen
tino.
Reconvención oportuna
que siempre dio en el blanco,
los hijos nunca escapaban, por mala
fortuna,
ni siquiera las paredes escalando.
Al mirar la chancla amenazante,
uno de niño temblaba
y se echaba a correr
porque si te pillaban
¡ay, lo que iba a suceder!
¡Oh, chancla bendita,
qué terapias, ni qué nada!
Ahora, quizá sobran las depres
porque ya está descontinuada.
Dicen que todo tiempo pasado
fue mejor; hoy entre berrinches
y derechos humanos,
por quítame estas pajas, acaban en el
doctor.
Mujeres, háganme caso,
ejerzan su autoridad, no cedan;
recuperen la costumbre del chanclazo
evitará que los niños se propinen un
trancazo.

No hay comentarios.:
Publicar un comentario