La doncella y la cigarra
Coco Zavala
Llora mujer, ah, tu pena,
duele hasta el fondo del alma.
Aquel morisco mancebo
ese lecho abandonaba.
Romancero, ya pregonas,
una historia de amor fugaz;
amor evadido como estrella,
viviste, tierna doncella:
mientras estridula la cigarra
bajo esa luz de luna,
versos a la distancia,
parecen dulce canción de cuna.
Triste noche, noche triste
hasta el alba, sigiloso testigo.
¡Oh, Dios, llévatela contigo
pues ahora para ella nada existe!

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