Verónica Anaya: Cambio de casa

 

Cambio de casa

 

Verónica Anaya

 

Mi casa está vacía. Se buscan nuevos inquilinos. En la mesa está servida la sandía.

 La casa, mi casa, ya no huele a palo santo ni canela. La lavanda perfumada se pasea junto a la leña sintiéndose la dueña.

 La luz se filtra por las ventanas, dejando ver la magnolia del jardín, que se recusa a florear. A ver si contigo quiere alardear.

 Me cuidas mi casa, regreso más tarde. Voy a dar un paseo por otro rumbo, Aquí todo es tranquilidad, espero que te agrade.

 Mi casa, tú casa, nuestra casa.

 ¡Esté lugar te abrasa!





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