Por fin había llegado la niña tan añorada -
después de seis varones-. Cuando nació, mamá estaba tan contenta como nunca
antes la habíamos visto. No soltaba a la niña ni para dormir y eso, creo,
termino por asfixiar a la bebé, pues a los 6 meses murió.
Mi mamá estaba desolada (mi papá no tanto). Ese
fue el inicio de todos sus padecimientos y falleció un año después.
Cuando la niña murió, la vistieron de blanco
con encajes y un gorro. La pusieron sobre la mesa del comedor y nos hicieron
sentar a todos los hijos alrededor de la muerta con nuestras mejores galas.
Llegó el fotógrafo y nos pidió que posáramos con una cara triste. Yo no podía
porque lo que sentía era mas que nada frustración por obligarme a hacer algo
que no quería. Y entonces vino el pellizco y mi cara cambió de me da igual a
dolor.
Aún conservamos en la sala esa fotografía.
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