Te dejo ir, no eres mío. Renuncio a ti. Alguien
dijo que eras patrimonio nacional y te llevarán a un museo. Te doy la última
mirada sin saber cuándo volveré a rezar ante ti. Resulta paradójico. Me miro en
la pintura que me mira, se despide del hogar que creía suyo. Me desprendo del
objeto, pero la fe me pertenece.

No hay comentarios.:
Publicar un comentario