En el Centro Cultural Universitario Caja Real
se expone la obra del pintor Antonio de Torres sobre la vida de san Francisco
de Asís. El convento de San Francisco de San Luis Potosí encargo al pintor
Antonio de Torres un conjunto de pinturas sobre la vida de su patrono entre
1719 y 1722.
Al pasar a una de las salas me llamó
poderosamente la atención una pintura que representa el momento en el que san
Francisco recibió el don de los Estigmas de Jesús en sus manos, pies y costado.
Y en la pintura aparece Jesús con unas “alas rojas”
Recordé que algunas iglesias consideran que
Jesús es la encarnación del Arcángel Miguel, como los advenedistas del 7o día y
los testigos de Jehova, pero la primera fue fundada aproximadamente en 1831 y
la segunda en 1870.
Por un tiempo asistí a una organización que se
llama fundación Angel Valenzuela, que es parte de algo que se conoce como la
Gran Fraternidad Universal. Ahí decían que había 9 grados espirituales y que
podías subir de grado en esta vida o en las siguientes reencarnaciones. Al
llegar a grados altos podías reencarnar en un ángel, y que San Francisco llegó
a la categoría de Serafín. Esta Fraternidad comienza en 1948.
Así que me puse a investigar sobre ese día en
que Francisco recibió los estigmas; Fue en el Monte Alvernia donde se construyó
ahí una pequeña celda. Llevó consigo al hermano León, pero prohibió que fuese
alguien a visitarle hasta después de la fiesta de San Miguel. El 14 de
septiembre de 1224 meditaba sobre la pasión de Cristo cuando de golpe apareció
un brillante Serafín de seis alas, en cuyo centro distinguió la figura de un
hombre crucificado. De él
salieron rayos de luz que perforaron sus manos,
pies y costado, causándole estigmas.
Ahora me doy cuenta que, en la pintura, son
cuatro personajes y no tres; San Francisco, Fray León (que es el que esta abajo
escribiendo), Jesús y el Serafín detrás, el de las alas rojas.
Fray León es el único testigo de tan glorioso
evento. Según dicen fray León “levantó sus ojos al Cielo y vio bajar como una
nubecilla radiante, bellísima y espléndida que púsose sobre la cabeza de San
Francisco, y oyó una voz que salía de la nubecilla, dirigiéndose a San
Francisco; pero fray León no entendía las palabras”. Fray León es el más célebre
de los compañeros de San Francisco. Era sacerdote. Debido a su gran pureza de
alma y a su sencillez, Francisco lo escogía con frecuencia como compañero y le
hacía confidente de sus secretos. Le llamaba «ovejuela de Dios». Era su
confesor y también su secretario. Debió de unirse a la fraternidad en 1210 y
vivió hasta 1271. Gran parte de las fuentes biográficas sobre San Francisco, se
inspiran en los recuerdos que dejó escritos el hermano León
Me puse a googlear acerca de los serafines y
encontré esto: “Los serafines son los ángeles más importantes y consejeros
directos de Dios trabajando a su lado”. Se les conoce como "las flameantes
llamas del rayo", "rayos de fuego del amor" o "llamas
ardientes". Cantan sin cesar la música de las esferas, regulan el movimiento
de los cielos y son la vibración primordial del amor. Los serafines son seres
que pueden ser vistos solo por quienes son “elevados” a una dimensión superior,
es decir, un estado en el que el cielo “se abre para ellos” (Ezequiel 1:1; Ap
4:1,2; 19:11).
Francisco trató de ocultar a los ojos de los
hombres las señales de la Pasión del Señor que tenía impresas en el cuerpo; por
ello, a partir de entonces llevaba siempre las manos dentro de las mangas del
hábito y usaba medias y zapatos.
Dante, en su “Divina Comedia”, mencionará el
hecho prodigioso del Averna, en el undécimo del Paraíso: “«Nel crudo sasso
intra Tev Monte ere ed Arno / Da Cristo prese l’ultimo sigillo / Che le sue
membra due anni portarno», (En el áspero monte entre el Tíber y el Arno / de
Cristo recibió el último sello / que sus miembros llevaron durante dos años).
Hoy en día, el lugar donde ocurrió el evento milagroso es un importante
santuario franciscano. Donde antes hubiera una montaña baldía, en 1263 se
construyó una capilla en el lugar que San Francisco recibió los estigmas. Se
destaca allí la basílica de Santa María de los Ángeles, junto a la entrada
original del santuario. Esta fue la primera iglesia en este terreno, construida
en el siglo XIII. En el suelo, frente al altar se colocó una losa, en recuerdo
del lugar exacto.

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