Mari, quita lo que queda. Me marcho y no pienso
regresar. Dejo mis zapatos, mi toalla, mis rosas.
Me hubiera gustado que fuera diferente. Lo
intente de verdad, pero el olor de tú fragancia no se lava de mi cama. No puedo
con la sombra de tu recuerdo, Mariquita.
…
Volteo, miro tú reflejo en la ventana. Se que
me echarás de menos, pero necesito encontrar un lugar donde mi rostro no sea
igual al suyo.

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