¿Cómo nos hacemos presentes frente a los demás?
¿Cambiamos el entorno de manera consciente?
Hacerse presente, aunque parezca redundancia,
implica responsabilidad y depende de nuestro actuar. La RAE define compromiso
como obligación contraída, como palabra dada. Nuestros actos son reflejo de los
compromisos propios y nada habla mejor de cada uno sino nuestras acciones. No
podemos ser invisibles, no podemos evadir el compromiso; nos hacemos presentes
aún sin querer porque la inacción también es una forma de conducirse.
Cuando tratamos de hacernos presentes de forma
intencional, tal vez recurramos a refuerzos externos (vestir bien, preparar lo
que haremos, etc.), pero hay elementos inherentes a cada uno (respeto, empatía,
incluso amor) que acompañarán cada uno de nuestros actos y nos harán presentes
de una forma positiva o perjudicial. Es decir, cambiamos el entorno con base en
lo que hacemos o dejamos de hacer, y en cómo lo hacemos. Ser conscientes de
nuestros actos también es una forma de ser conscientes de nuestra presencia
frente a los demás. La percepción que el otro tenga de nosotros también varía;
a veces no hay oficio bondadoso que resulte retribuido.
En la construcción diaria de nuestra
personalidad debemos entender que los demás no necesariamente afirman lo que
somos; más bien, lo que nosotros hacemos por los demás es lo que termina por
definir quiénes somos, lo que queremos y lo que nos hace presentes en el diario
devenir.

No hay comentarios.:
Publicar un comentario