“La vida es un viaje sin meta, lo que
cuenta es el camino”
Isabel Allende
Facetas de un diamante es lo que leerás para
conocer un poco de mí. Sonaba “La Flor de la Canela” con María Dolores Pradera
en la radio y se publicaba “Rayuela” de Julio Cortázar, el año en que nací, en
la tierra de los fósiles de dinosaurio, en este hermoso país, del cual Nemesio
García Naranjo dijo “¡Pobre México, tan lejos de Dios y tan cerca de Estados
Unidos!
Primogénita hija del matrimonio de mis padres,
Magdalena y Tarsicio, mi infancia fue un peregrinar por distintos medios y a
diferentes lugares. El primer viaje mudanza fue por tren, de Melchor Mùzquiz,
Coahuila a Silao, Guanajuato, rumbo a la icónica Montaña de Cristo Rey, después
fueron frecuentes, los de, en camión de Celaya a San Diego de la Unión, cada
verano a casa de los abuelos paternos, en esos autobuses amarillos con piso de
madera, que solían atascarse seguido, pues de Dolores Hidalgo a San Diego de la
Unión, no había carretera pavimentada aún. Recuerdo, que a veces no me gustaba
mucho, pues en esa época era incómodo, mal oliente y cansado, aunque otras
veces era interesante y divertido y con un constante aprendizaje a través de ir
observando el camino, el entorno, los pasajeros, chofer incluido, pues en una
ocasión uno de los atascos duró tanto, que fue posible que viéramos el
nacimiento de un chivito, a orilla de la carretera.

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