Khrysallis
Mabel Rios
Graterol
Tibiez primaveral
aleteos coloridos
que dejan a su
paso
pequeños zigotos
adornando verdes
lechos
Inicia la
generación
la célula de un
ser nuevo
fuerte caparazón,
donde
tenaz la oruga se
hace,
lo romperá para
alimentarse,
voraz crecerá a
prisa
necesitando
mudarse,
pequeños reposos,
antes
del reposo total
Crisálida
replegada
en túnica de oro, quieta
sin alimento, sin
cuerpo,
en muerte latente,
en profunda
metamorfosis
Días o semanas en
diapausa,
quizás años, como
la nocturna
mariposa del
Pirineo aragonés
que hiberna
catorce, en espera
del día ideal para
volar
en las noches
frescas de marzo,
Una vez más rompen
su coraza,
vuelven a la vida,
transformadas
nuevo aleteo, la
libertad
Cómo ser
crisálida, en total quietud
sin cuerpo, sin
alimento
purificando la
mente, el espíritu,
para renacer a la
verdad.













