Casa mía
Antonieta Raya Zarco
Muros fuertes sostienen tu cielo
como fortaleza, das seguridad
a los que moran bajo tu abrigo.
Arboles ociosos pintan de verde
la vida de los que te habitan,
naranja y negro, vuelan mariposas,
canto de abejas zumbadoras,
danzan colibríes a través de los cristales
gritos, voces de niños callan al silencio,
como brisa fresca se escuchan sus risas.
Cálida luz se filtra en primavera,
viento verano refresca tus espacios
hojas de otoño tapizan el suelo,
frío insoportable de invierno
traspasa los huesos
de tus muros viejos.
Escribes historias en tinta invisible
describes soles, sombras, alegrías,
pesares,
con sabor a canto unas, otras, saben a
llanto.
Tus blancas paredes encierran misterio,
rencores secretos, perdones negados,
canciones llenas nostalgia.
Despides aroma de infancia,
tardes de fiesta con sabor almendra.
En noches de tormenta, de mar embravecido,
como faro encendido, guías al perdido,
refugio seguro das al corazón herido.
Has resistido, guerra entre hermanos
bienvenidas, partidas,
certezas, desconciertos
abandono, descuido.
Tus muros han grabado, lo bueno, lo malo
lo vivido.
Energía inspiradora, misteriosa,
universo eterno, un día serás,
cosmos finito.
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