Mabel Ríos Graterol: Una terca travesía

 

Una terca travesía

 

Mabel Ríos Graterol

 

Pensaba que estaba segura si siempre recorría el mismo sendero para llegar a la banca frente al lago donde le gustaba sentarse a leer. Procuraba hacerlo aun en esos días en que sus obligaciones querían impedírselo, solo que este día, iba pensando en todo lo que tenía pendiente, no se dio cuenta que ya había caminado más tiempo de lo que normalmente le tomaba, y no había llegado al lago. Se detuvo a mirar, y no reconocía nada alrededor, ¿sería que se distrajo en algún paraje?, ¿quizás tomó un cruce errado?, decidió dar vuelta y regresar, pero ya nada de lo que veía alrededor le era conocido. No sabía dónde estaba, no podía creer lo que le estaba ocurriendo; ese trayecto era conocido ¿cómo pudo equivocarse? ¿qué le había sucedido? Entró en desespero, se sentía perdida, no sabía qué hacer, tendría que haber llegado a donde iba. Se sentó en el suelo, quería pensar, puso su cara entre sus manos para concentrarse, pero las lágrimas comenzaron a salir sin remedio, lloró desconsoladamente, lloró tanto que ya no sabía por qué lloraba, quizá por todo lo que no había llorado desde hace mucho. Tanto llanto pareció adormecerla, y al cabo de un rato, sintió como quien despierta de un sueño aletargado, y poco a poco levantaba la cabeza de sus manos aun húmedas, y trataba de abrir lentamente sus ojos, deseando estar en su casa y que todo aquello hubiera sido una pesadilla. Pero no, seguía sentada en el suelo en medio de un lugar desconocido. Entonces se dio cuenta que solo de ella dependía encontrar el camino; se levantó, secó su rostro con la manga de su blusa, sacudió su ropa; ya no quiso ir atrás, sabía que no le serviría de nada, miró adelante, ¿quizás se perdió porque aún no llegaba?, entre los árboles había un resplandor; decidió que ese era el camino que debía seguir.





No hay comentarios.:

Publicar un comentario

Lourdes Olivia Vallejo Loredo: Leer

  Libros universos infinitos   que exaltan nuestras pasiones   Leer extiende las alas,   que me llevarán a volar,   Leer sur...