Hugo Herrera Chessal: Hombre sin destino

 

Hombre sin destino

 

Hugo Herrera Chessal

 

 

¿Es el destino o Dios, los que se encargan de moldear nuestra vida?

Es lo que a partir de la muerte de su padre, Isaac se preguntaba diariamente. Su padre había muerto de un infarto a una edad temprana. Isaac estaba incrédulo, ya que su padre no tenía vicios, ni algún padecimiento grave.

Él estaba muy deprimido y no tenía trabajo, ya que tuvo que pedir permiso a sus superiores para ausentarse por tiempo indefinido y poder

cuidar de su padre. Ese breve tiempo, tuvo que vivir de sus ahorros.

Ahora, todo le parecía oscuro e incierto. Sentía que Dios lo había abandonado o ¿acaso el destino era el responsable de esta tragedia?

Isaac no tardo en recordar las palabras de su abuelo. Este le había inculcado el amor por la vida. Aunque el ya no estuviera con su padre ni con él, Isaac tenía que seguir adelante y rehacer su vida.

Pasaron cinco años e Isaac recobró el ánimo y las ganas de vivir. Se casó y tuvo tres hijos. El destino se encargó de que entendiera que la vida solo es el camino hacia algo majestuoso y maravilloso.

De pronto, un día Isaac se miró al espejo y se vio calvo y lleno de arrugas. Enfermó gravemente y a las pocas semanas en su lecho de muerte, aun lado de su cama, se encontraban tres de sus nietos. Uno de ellos le preguntó cómo se sentía y él respondió con una sonrisa y recordó al instante las palabras que su abuelo le había dicho, e hizo lo mismo con su nieto.

De lo único que estaba seguro era que su espíritu permanecería en el corazón de su descendencia para la eternidad.





 

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