De él diré, que sus grandes ojos color agua
clara, es su rasgo más distintivo, más él se centró, al platicar de su vida, en
el origen de su nombre, aunque cuando nació, en realidad era día de San
Bartolo, día en que se dice que “el diablo anda suelto”. Ironías de la vida,
sus padres le eligieron cómo padrino de bautizo, a Don Sata, personaje que
aparte de temor le genero respeto, más que cariño. A raíz de que descubrió el
significado de su nombre, fue que él inició una búsqueda personal, del llamado
“mundo espiritual”, tal vez buscando contrarrestar su infantil temor de los
funestos presagios, de un demonio rondando su vida. Estudió lo común, aunque se
inclinó además de manera especial por la historia, ya que es bueno
investigando, curiosidad que tenía desde muy pequeño y que le fue útil toda su
vida.
Con chispeante alegría, habló de una mujer
importante en su vida, su abuela materna, con quién solía disfrutar el ir a
dormir los fines de semana, ya que era fuera de su casa, aunque en el mismo
barrio de Tequis. Y fue también ella, su primera pérdida importante, pues
muere, cuando él tenía 11 años y su tono de voz cambió al hablar de ello.
Y cómo todo en la vida, con las pérdidas
también llegaron regalos, como el nacimiento de su hermano más pequeño a quién
le toca cuidar apoyando a su madre, ya era un adolescente y eso limitó su
sociabilidad, pues los permisos para salir con sus amigos, se limitaban según
las actividades de su mamá.

No hay comentarios.:
Publicar un comentario