Guillermo Canseco Ramos: Romance de la espiga y el roble

 

Romance de la espiga y el roble

 

Guillermo Canseco Ramos

 

I

El roble viste elegante

azul sombrero de luna.

 

Bruna capa hecha de estrellas

cubre su noble figura.

 

La espiga de luz dorada

es más bella que ninguna,

su faz ilumina el campo

dejando a la noche muda.

 

Un leve viento convoca

a los bailes de Natura.

 

La espiga y el roble danzan

y a la primavera auguran.

 

 

II

Saturno, dios arrogante,

desde su trono contempla.

 

Rabia de celos divinos

es poderosa tormenta.

 

El cielo lanza amenaza,

se escucha clamor de guerra.

 

Al viento torna violento

y comienza a temblar la era.

 

Los dos amantes resisten,

el roble lucha con fuerza,

 

mas ráfagas invencibles

destruyen todo en la tierra.

 

 

III

La noche vuelve a su calma,

espiga suave y ligera

 

el mal sueño aún no pasa

¡Abre los ojos y observa!

.

Yace a un lado el amante

roble de dura corteza,

 

inerte están ya sus ramas,

silente está la floresta.

 

El llanto será la lluvia

que aliviará tu tristeza.

 

Recuerda que en este reino

la muerte es vida que empieza.





 

Antonieta Raya Zarco: Alforjas plenas de sueños

 

Alforjas plenas de sueños

 

Antonieta Raya Zarco

 

En silencio van migrantes

alforjas plenas de sueños

destino, temor enciende

gargantas mudez de frío

 

frío temor muerde fuerte

cubiertos de mar oscuro

galopa negro jinete

cabalga duro silencio.

 

Miles inocentes mueren

se rompen en mil pedazos

viento fuerte los persigue

almas llenas de espanto.

 

Cantan tristes los migrantes

triste luna, triste canto

tierra suya tan ausente

hogar se quema sin fuego

 

gimiendo migrantes viene

los mares los ven llorando

como lloran cuando niños

solo Dios oye su llanto.

 

Huyen hombres y mujeres

refugiados perseguidos

pobreza, olvido muerte

pena negra, grito muerto.

 

¿Por qué sin ayuda mueren?

¿Por qué son tan olvidados?

Desiertos queman sus mentes

fuego calcina sus cuerpos

mar ahoga su futuro

¿Desidia, o mala suerte?





 

Ana Manrique: Por un instante

 

Por un instante

 

Ana Manrique

 

Existencia invisible,

bálsamo apenas perceptible

 

Me cautivas,

a tientas me acerco

recuerdo de antaño

 

Esparces tu esencia

espiga azulina de hisopo

 

Pintas las paredes

de intensidad pasajera

y me pierdo en ti.





 

Ana Manrique: En la poesía

 

En la poesía

 

Ana Manrique

 

Descubro la tibieza del abrazo

la indiferencia de la mirada

 

conmigo y sin mí

juegan las palabras

 

entretejido de risas

destejido de llantos

 

lamento ajeno

imposible retorno

 

lógica distante

loca marcha

 

Así, me desarma

por completo la poesía.





 

Aidé Lara: Paraíso arrebatado

 

Paraíso arrebatado

 

Aidé Lara

 

Poco fue el tiempo que te viví,

a través de tus diarios fue como te conocí.

 

Toda tu vida anhelaste un regalo

que poco tiempo fue disfrutado,

alguna fuerza mayor te separó de mi lado

decidió apagar tu corazón y dejar el tiempo congelado.

 

Los que te conocieron y me conocen

cuentan uno a uno nuestros parecidos

y comparan nuestras risas que

muchas veces son sin sentido.

 

Muchas fueron las veces que te busqué

llorando en todos lados, yo no entendía

por qué ya no tenía tu dulce abrazo

hasta la fecha me lo sigo preguntando.

 

Tal vez un día volvamos a encontrarnos

en aquel paraíso que la vida nos tenía preparado.





 

Aidé Lara: Figuras en las nubes

 

Figuras en las nubes

 

Aidé Lara

 

Cuando era niña me gustaba brincar en los charcos

de agua que la lluvia dejaba,

podía encontrar figuras extraordinarias en las nubes

y al mismo tiempo imaginar que volaba.

 

Recuerdo haber construido enormes castillos

entre sábanas y almohadas,

tener osos de peluche custodiando la entrada.

 

Dar un concierto para mi colección de muñecas

ser actriz en películas de espías y una

gran chef en programas de cocina, eran mis cosas favoritas.

 

Esperaba emocionada mis cumpleaños

rodeada de amigos y muchos regalos,

ahora ya no quedan tantos, los años han pasado.

 

Aún me gusta brincar en los charcos

a veces tomo decisiones con un volado

aún busco figuras en las nubes y descubro

nuevos sabores de helado.

 

Aún soy una niña atrapada en este cuerpo extraño.





Coco Guel: Fábula del queso, pan y vino

 

Fábula del queso, pan y vino

 

Coco Guel

 

Se estaba burlando el queso

de sus amigos de mesa

diciendo que el vino tinto

no tenía otro color.

 

También del pan se reía,

de que solo no podía,

defenderse en la comida,

siempre acompaña con algo.

 

El vino le replicaba,

que no está bien enterada,

son sabores diferentes,

si la uva es muy variada.

 

Queso presumió sus tipos,

dice que hay tres veces cien,

eso le da más sabores,

se come solo y con otros.

 

Para no pelear dijeron:

todos necesitan de otros,

queso, pan y vino juntos,

es la fiesta de nosotros.

 

Así, la gente se enoja,

por las causas baladíes,

no sabe que, al compartir,

¡todos gozan y te ríes!





 

Coco Zavala: Tu aroma

 

Tu aroma

 

Coco Zavala

 

Fijo la mirada sobre el horizonte

y, por un instante,

evoco tu recuerdo.

 

Aroma de besos,

pacíficos abrazos,

sonrisas, sueños

compartidos

truncados

bajo el imperio del Hado.

 

Suspiro

y pido al viento

que lleve hasta ti

esta rosa

círculo de fuego

lamento inspirado.

 

Quizá no volveré a verte

o a conocer qué de tu vida es.

 

Hoy viajo en dirección opuesta

hacia nuevas rutas;

tal vez otros amores.

 

Acaso cierto día te des cuenta

a través del insondable silencio,

y ya sea demasiado tarde…

 

El tiempo

enemigo implacable

no se detiene.





 

Coco Zavala: La doncella y la cigarra

 

La doncella y la cigarra

 

Coco Zavala

 

Llora mujer, ah, tu pena,

duele hasta el fondo del alma.

Aquel morisco mancebo

ese lecho abandonaba.

 

Romancero, ya pregonas,

una historia de amor fugaz;

amor evadido como estrella,

viviste, tierna doncella:

mientras estridula la cigarra

bajo esa luz de luna,

versos a la distancia,

parecen dulce canción de cuna.

 

Triste noche, noche triste

hasta el alba, sigiloso testigo.

¡Oh, Dios, llévatela contigo

pues ahora para ella nada existe!





 

Coco Zavala: La chancla

 

La chancla

 

Coco Zavala

 

De la educación, instrumento

efectivo sin igual,

utilizado por la madre

contra hijos rebeldes

para su corrección, un intento.

 

En el camino por el mundo,

nada más instructivo

que el golpe de una chancla

en el momento preciso, asestado con buen tino.

 

Reconvención oportuna

que siempre dio en el blanco,

los hijos nunca escapaban, por mala fortuna,

ni siquiera las paredes escalando.

 

Al mirar la chancla amenazante,

uno de niño temblaba

y se echaba a correr

porque si te pillaban

¡ay, lo que iba a suceder!

 

¡Oh, chancla bendita,

qué terapias, ni qué nada!

Ahora, quizá sobran las depres

porque ya está descontinuada.

 

Dicen que todo tiempo pasado

fue mejor; hoy entre berrinches

y derechos humanos,

por quítame estas pajas, acaban en el doctor.

 

Mujeres, háganme caso,

ejerzan su autoridad, no cedan;

recuperen la costumbre del chanclazo

evitará que los niños se propinen un trancazo.





 

Lourdes Olivia Vallejo Loredo: Leer

  Libros universos infinitos   que exaltan nuestras pasiones   Leer extiende las alas,   que me llevarán a volar,   Leer sur...