Arpista del Mar de Galilea
Verónica Anaya
Caminando sobre el agua
rozas tus dedos con el aire.
Provocando un sonido tenue, agradable,
como el ronroneo de un gato.
Capaz de calmar una tormenta para
conseguir pescar el espíritu inquieto de los que habitan el mar muerto.
Retumba tu sonido celestial,
revolcando olas de esperanza hacia el
fondo del abismo.
¡Divina divinidad! este mar de paz es
gracias a la electricidad de tu arpa.

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