Dicen que el nombre que recibes al nacer
influye poderosamente en tu personalidad y, algo que tengo que agradecer a mis
padres es no me llamaran Bartolo, sino Luis, ya que nací en vísperas de la
fiesta de San Luis Rey. El día de San Bartolo ( o Bartolomé apóstol) es, según
me enteré después, el día que anda suelto el diablo.
También dicen que los padrinos de bautismo
tiene un rol importante en la formación de sus ahijados, pues bien, mi padrino
tenía como apodo Satanás o Don Sata.
Por estas dos razones, siempre, desde niño he
buscado el camino espiritual, para liberarme de esos presagios funestos.
Así fue que a los 11 años, me leí la biblia de
cabo a rabo, hacia mis oraciones en la noche y cada viernes primero tocaba
confesión y comunión obligados, sin faltar la misa de cada Domingo. Más tarde,
ya casado y con tres hijos, estudié tres años la escuela de Teología para
Laicos y fui también ministro de la Eucaristía durante casi 15 años, practiqué
Yoga y Tai Chi.
Por otro lado, la influencia (más bien por sus
influencias) de mi padrino entré como catedrático a la universidad, terminé dos
mestrías y un doctorado y, no lo puedo negar, de todos los trabajos que
desempeñé, el de maestro ha sido el más satisfactorio, tanto que siempre afirmo
que es mi verdadera vocación. Aún ahora, ya jubilado, sigo asesorando a chicos
y chicas que tienen problemas con las materias, además de que obtuve (durante
la pandemia) mi certificado para ser maestro de Tai Chi.
Dice wikipedia que Luis significa ilustre en el
combate, me quedo, modestamente, con lo ilustre.